martes, 21 de julio de 2015

¿Qué hacer con lo que no me puedo quitar de la cabeza?


¿Son buenos esos pensamientos que no podemos parar? ¿Qué hacer con esas "comeduras" de cabeza que nos tienen toda la noche en pie? ¿Y con esa sensación incómoda de "monólogo interior" que no puedes parar?

De manera general, al cabo de unas horas o días como mucho, se acaba. Cuando hay ausencias, rupturas o pérdida de algo muy querido, estos pensamientos repetitivos pueden verse como un intento de reestructurar fracasos en la vinculación, de dar significado a aquello que ha ocurrido, y no terminamos de comprender. 

Según describe Csikszentmihalyi, "La mente errante se ocupa usualmente con pensamientos negativos, y este sesgo pesimista es adaptativo en el sentido de que aumenta las posibilidades de supervivencia al mejorar así la anticipación de situaciones peligrosas".

Desde un punto de vista evolutivo, después de algún tipo de pérdida traumática, las rumiaciones son una respuesta a la supervivencia. Cumpliendo la función de mejorar la predictibilidad. En el pensamiento repetitivo, la fantasía es poder volver atrás en el tiempo y cambiar los sucesos que ocurrieron, ejerciendo así un intento de control.

Por lo que, cuando hay un evento negativo muy importante en tu vida, y durante un periodo corto de tiempo no te lo puedes quitar de la cabeza, no te preocupes. Es lo normal.

Cuando excede en el tiempo la preocupación constante y permanente, lo más importante y lo más difícil, es darse cuenta. De esa manera podrás remediarlo acudiendo a un especialista que pueda ayudarte a poner remedio.


CALHOUN, L. G.; TEDESCHI, R. G., "Post Traumatic Growth: Future Direction", en R. G. TEDESCHI, C. L.; PARK, L. G.; GALHOUN (eds.), Posttraumatic Growth: Positive Changes in the Aftermath of Crisis, Mahwah, N. J., Lawrence Erlbaum, 1998.



lunes, 20 de julio de 2015

Stop and think

inteligencia_emocional

Desde siempre, la escuela ha sido un lugar donde se transmiten conocimientos académicos y poco más. Pero eso está cambiando. Muchos dicen que ha cambiado por los avances de la propia educación y de la psicología. Yo creo que simplemente ha cambiado porque la sociedad ha cambiado.
Hoy se requieren más habilidades personales que académicas, para desenvolverte de manera relajada en el día a día. Y estas habilidades se obtienen de la experiencia, pero también se pueden absorber a través de la educación en inteligencia emocional.
Y es que, según Carlos Santander (2005) y Salmurri (2004), ésta tiene muchos beneficios, como pueden ser el aumento y mejora de:
  • El reconocimiento y la comprensión de emociones
  • La comprensión de problemas sociales
  • El desarrollo de una eficaz capacidad de solución alternativa de problema
  • El autocontrol y la capacidad de tolerar la frustración
  • La flexibilidad cognitiva
  • La atmósfera en clase
  • La resolución pacífica de conflictos
  •  El rendimiento académico
Y reduce y previene:
  • Síntomas internalizados de tristeza y ansiedad
  •  Iniciación en el consumo de sustancias tóxicas
  • Síntomas externalizados de agresividad y conducta destructiva
  • Hiperactividad
  • Aislamiento
  • Quejas disciplinarias
  • Impulsividad
  • Deserción escolar, suspensos y expulsiones
Por lo que, aunque no esté instaurado en el centro educativo más cercano, siempre podrás practicar actividades que mejoren la inteligencia emocional de tu hijo, sobrino, primo… ya que las ventajas son palpables a simple vista. La manera más simple de trabajar la inteligencia emocional, es conocer y manejar las emociones.
El siguiente enlace, encontrarán un vídeo que me encanta, es un documental sobre la educación emocional instaurada en un centro de Cataluña. En el que se explican diferentes ejercicios que se pueden realizar para mejorar las emociones de los niños.

Oros, L. B., Manucci, V. y Richaud-de Minzi, M. C. (2011). Desarrollo de emociones positivas en la niñez. Lineamientos para la intervención escolar. Educ. Educ. Vol. 14, No. 3: 493-509.Salmurri, F. (2004). Libertad emocional. Estrategias para educar las emociones. Buenos Aires: Paidós.

Conflictos


Según la RAE, el significado psicológico de conflicto es la coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
Es decir, de manera popular, no cabe duda que tienen un significado negativo. Pueden ser entre otros, la frustración, la indefensión aprendida (que viene a ser ese sentimiento de impotencia, ese sentimiento de que por mucho que hagas, no va a cambiar nada), la hostilidad…
Sin embargo, todo depende de como se miren las cosas, y aunque parezca sorprendente, también tiene su parte positiva.
 El conflicto más importante es el que uno tiene consigo mismo, y lo que esto puede generar es una llamada a la acción. El conflicto puede hacer que te cuestiones todo lo que esta establecido y en muchas ocasiones te puede llevar a innovar.
Por lo tanto, el conflicto te ayuda a mejorar de manera innovadora algo que esta teniendo un efecto no agradable en ti.  Dejarás de sentir conflicto cuando encuentres una manera de solventar lo que te hace sentir mal, intentarás emprender buscando soluciones que lo calmen. Por lo tanto, para los emprendedores el conflicto es bueno.
Aunque claro está, que este conflicto no sirve de mucho si no sabes gestionarlo, o como mínimo identificarlo.