lunes, 2 de mayo de 2016

Hay cuentos que sellan heridas, quitan miedos y enseñan.




¿Y si tu hijo tiene miedo, y contarle un cuento puede ayudarle?


Quien no ha tenido cerca algún niño que no puede dejar de llorar cuando suenan los tambores, o un niño que tiene miedo a no despertar al quedarse dormido, o algo tan simple como quedarse en el colegio, con lo divertido que es cuando tienes tan solo 5 añitos.


Todos estos miedos pueden ser normales, dependiendo de la edad que tenga el niño y de la manera en la que lo gestione por sí solo. El problema está cuando estos miedos se intensifican de manera excesiva y cuando no desaparece por sí solo con el paso del tiempo, cuando al niño le causa sufrimiento.


En el momento de ir a dejarlo en el cole, da igual las veces que les digas que a la salida vas a estar ahí para recogerlo, o que dentro está su mejor amigo y que se lo va a pasar genial, muchos padres dicen: “parece que no escuchas” y es cierto, ellos no escuchan realmente, al menos no con la parte del cerebro que razona, la parte que es lógica, escuchan con la otra parte del cerebro, con la que gestiona las emociones. Entonces, por muy lógica que sea tu explicación de porqué no debe tener miedo a los truenos, a la oscuridad y a dejar de respirar cuando duerme, será exactamente como si no lo hubieras dicho nada.

Los cuentos terapéuticos te ayudan a que el niño entienda esa parte lógica desde el punto de vista emocional, simplemente ayudándolo a dejarse sentir. Crear un cuento adaptado únicamente a tu hijo, lo hará sentir especial y pueden llegar a tener resultados asombrosos.

Un cuento debe tener, como toda novela, un inicio, una trama y un desenlace. En la presentación lo que intentaremos es captar la atención del niño, le presentaremos los personajes. Y para que el niño se meta más en el mensaje del cuento, lo ideal sería escoger a su personaje favorito o al menos un personaje del que le sea conocido, por ejemplo el Rey León, o si le gustan mucho los trenes pues el tren Raymundo. Lo importante es que el niño pueda verse reflejado en el personaje, así que no dudaremos en ponerle las características o la personalidad del niño al personaje.
Como en todo cuento, deberá haber un protagonista, que asume los riesgos, un villano que da miedo o que hace cosas malas y puede haber una víctima, que acaba convirtiéndose en un héroe o en un rey, como tú elijas, pero que a lo largo del cuento lo pasa un poco mal, justo como nuestro niño. Y por último, también estará en el cuento un hada, un pepito grillo, un personaje que aporte sabiduría y tranquilidad.

Pepito grillo: representa el presente, lo que ocurre ahora mismo, la parte más lógica y racional. Tiene la máxima autoridad y el poder de decidir cualquier cosa en el mundo. También es el que vigila, el que tiene las respuestas. El sabio. Es la parte maravillosa que nos dice que el cambio es posible.

El protagonista: que acabará siendo el héroe, y este debe ser el peluche favorito de nuestro hijo, el dinosaurio que más le guste, el futbolista que le apasiona, su animal favorito, cualquier opción es buena, siempre que despierte simpatía y confianza en el niño. Este nos dará la solución para resolver el problema que tenemos. Este representa la solución del problema por el que está pasando, será como presentarle el futuro cambiado.

El villano: será aquello que le cause miedo, pero metido dentro de un cuerpo. La muerte que nos lleva al dejarnos dormir, la oscuridad que nos asusta, el sentirnos solos o abandonados.

Recordemos que los cuentos siempre deben ir adaptados a la edad del niño, no vale que le hablemos a un niño de tres años de un genio matemático, o un político que te parezca encantador.  

Si estamos un poco faltos de imaginación a la hora de crear la trama del cuento, respondiendo a estas preguntas nos será más sencillo:
  • ¿Quién o qué era? Una tortuga marina, llamada Molly
  • ¿Dónde estaba? Nadando en la orilla, y de vez en cuando salía a la arena a tomar el sol.
  • ¿Qué dijo o que pensó? Que sus padres ya no la querían.
  • ¿Qué hacía? Se metía dentro de su caparazón.
  • ¿Con quién estaba? Sola, porque sentía que nadie la quería.
  • ¿Qué pasó entonces? Que vino el cangrejo Sebastián y le explicó que sus padres entre sí ya no se querían mucho, pero que a ella la seguían queriendo con toda su alma de tortugita.
  • ¿Cómo termino todo? Molly comprendió que tenía dos casas, y que ambos papás la seguían queriendo como siempre, o incluso más.  


Prepara el ambiente donde le vayas a contar el cuento, pon música de fondo para ayudar a relajarlo y a que se centre en ti, llévalo escrito en un papel y enrollado como si fuera un pergamino, le hará sentir especial y ayudar a crear una rutina de esto. De sobra sabemos que los niños se caracterizan por su gran imaginación, pueden imaginar con todo lujo de detalles y sin necesidad de enjuiciar como los adultos. Es totalmente emocional. Y esa es la ventaja a la hora de contar un cuento.

Intentaremos que en el cuento se les sugiera como reconducir su miedo, dejar a lado su malestar y su sufrimiento, y les mostramos cómo pueden seguir avanzando, desde la imaginación. 


Rodary, G. (1973). La gramática de la fantasía. Barcelona: Hogar del Libro.
Gutiérrez, A., Moreno, P. (2011). Los niños, el miedo y los cuentos. Cómo contar cuentos que curan. Desclée De Brouwer.

Jonhson, J.R., Breuning, K., Garrity, C., Baris, M. (1997). Cuentos para enseñar a tus hijos a entender el divorcio. Paidós.