De vez en cuando, casi todo el mundo se siente incómodo en una situación social. Sin embargo, algunas personas sienten esta incomodidad de manera tan extrema, que irrumpe en su día a día impidiéndoles o interfiriendo en sus relaciones con los demás y causándoles malestar.
Suelen haber unas pautas para afrontar esos contextos en los que nos sentimos un poco más incómodos de lo normal, como podrían ser las siguientes:
No adelantes acontecimientos.
La mente nos puede jugar muy malas pasadas, y solo con imaginar que algo desagradable nos sucederá podemos sufrir tanto como si pasara realmente. La imaginación es una de las armas más potentes que tiene la mente. Procura mantenerla a raya antes de un acontecimiento importante.
Practica asertividad.
En las situaciones sociales en las que interactuamos, pueden haber diversidad de opiniones o acciones que personalmente no tienen porque identificarse con nosotros. Sin embargo, no podemos actuar pasivamente ante ellas, y no dar nuestra opinión. Como tampoco debemos gritar que nuestra opinión es la mejor. Debemos comprender y respetar que los demás pueden y deben tener su opinión, pero también que nosotros podemos decir lo que pensamos de manera correcta y defendiendo nuestros derechos y pensamientos.
No juzgues tu conducta.
La persona más critica contigo eres tú. Nadie va a reprocharte tantas cosas, como tú lo haces. Y no es necesario que lo hagas. Es importante reconocer los errores más graves que tenemos, de manera que podamos mejorarlos en un futuro, pero no hay necesidad de, por ejemplo, repasar la manera en la que haces una pregunta o la manera en la que pronunciaste un nombre desconocido. Deja de observarte socialmente, lo único que conseguirás es sentirte más incomodo y como consecuencia interactuarás con más inseguridades.
Regula tu autoexigencia.
Sé consciente de tus limitaciones, y no pretendas en un intento volverte un relaciones públicas. Ponte pequeños retos, de esos que ves que vas superando poco a poco. De esa manera, te irás automotivando e intentarás seguir mejorando tus habilidades.
Si sufres, necesitas ayuda.
Es normal sentir un poco de ansiedad en situaciones que uno no controla al 100%, pero cuando ese sentimiento de agobio no te permite acceder a la situación en cuestión, o te limita de alguna manera. Es hora de pedir ayuda.
Cada persona es especial y única. No es necesario cambiar tu personalidad para encajar. Simplemente déjate ser.

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